Un conflicto de intereses amenaza la candidatura de Íscar al ICAM

ICAM | Ilustre Colegio de Abogados de Madrid2017 | Noviembre 21
Un grupo de abogados cercano al ICAM recopila documentación estos días que podría comprometer a Javier Íscar. 

La principal sospecha de este grupo se centra en dos organismos: la Asociación Europea de Arbitraje (AEADE), de la que Íscar es su secretario general –una asociación que nació en el año 2000 cuando Íscar todavía no estaba en el ICAM– y la Asociación para el Fomento del Alquiler y Acceso a una Vivienda Digna (ARRENTA) que fue presidida por Íscar hasta el pasado día 6 de octubre. Por si hubiera alguna duda, ambas han compartido domicilio social en la madrileña Calle Velázquez 22, 5º Izquierda, como figura en sus respectivas páginas web. En cualquier caso, el propio Íscar cambió también el pasado día 6 de octubre el domicilio social de ARRENTA a la calle Velázquez 15.

Origen: Libre Mercado

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2 pensamientos en “Un conflicto de intereses amenaza la candidatura de Íscar al ICAM

  1. Parece que la cosa ha acabado y que D. Javier Íscar va a tener que seguir dedicándose a lo que él denomina “arbitraje” un rato más.

    Lo sorprendente es la tan escasa participación, poco más de 5.000 entre casi 80.000 abogados. No sé qué lectura se puede hacer de ello más allá de que poco o nada importa a los abogados madrileños lo que haga el Decano (sea quien sea), a menos que haga alguna barbaridad. La inmensa mayoría no acudió a la cita electoral y no será porque los abogados no estén más que acostumbrados a acudir a citas. ¿Reside en este hecho el desafío principal del Decano, del Decanato?

  2. Cualquiera que haya seguido a la AEADE de un tiempo a esta parte sabe que es la primera entidad de arbitraje en España a quienes se les ha anulado laudos por ser contrarios al orden público y no hablamos de “orden público económico”, sino de orden público a secas. Esto sucedía cuando la AEADE estaba administrando asuntos de consumo hasta que la ley puso en las manos del Instituto Nacional del Consumo todo y cualquier asunto de consumo a todos efectos prácticos.

    Visto que someter a consumidores a arbitrajes de consumo –sí, someter—escorándose del lado de empresas en el ámbito principalmente de la telefonía tocaba a su fin, se lanzaron a por los arrendamientos sin cambiar de estrategia. Así nace ARRENTA, con objeto de vender “garantías” que se podían comprar en estancos, siendo la palabra operativa, “comprar” porque no eran gratis. ¿Comprar qué? Comprar cláusulas de arbitraje que jamás compraban los arrendatarios, sino los arrendadores a la vez que compraban un bonobús y un paquete de Marlboro. ¿Por qué pagaría un arrendador una cláusula de arbitraje, una “garantía de alquiler”? Yo, ciertamente, lo tengo claro: para garantizarse un laudo en caso de entender necesitar un laudo. ¿Por qué lo creo así? porque era el reclamo. Además, recuerdo que hasta asesoraban al arrendador y hasta se personaban para ejecutar el laudo, algo jamás visto por entidad arbitral que se tenga por tal. ¿A qué entidad de arbitraje hacían referencia estas cláusulas?: a la AEADE, naturalmente. La “estrategia” era tan atrevida como descarada y simplona.

    Realmente nada de esto me va o viene, porque no soy abogado, pero esto es lo que había. No sé si arremeter contra el hombre –contra Javier—por parte de los abogados madrileños es lo adecuado, pero no es menos cierto que lo que busca no es poca cosa: presidirlos, por lo que no le queda otro remedio que someterse, quiera o no, a un escrutinio que generalmente solo se tolera desde la ambición.

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